Lo digo: cuando los libros parecen sucederse unos a otros, cuesta abajo, el espectador de un ecce homo sorprendido de una anterior relación que no podía ver, para lo cual tenía que leer, empezar a leer, leyendo cualquier cosa la que fuera. Indudablemente pies de plomo para cualquiera cosa que quisiera ser, por ejemplo, lectura. Pies de plomo, y traje de luces. Entonces se trata de leer sin más. Con cierta vergüenza venida al caso. Y se trata de leer lo que no se ha visto. Lo que ocurre es que hay mucha luz en este sitio. Lo que ocurre es que hay mucha luz, o avidez de los ojos, o la hoja en blanco es llameante como la luz. Por ejemplo, el ordenador tiene luz propia. Condensada, la leche. La máquina de escribir incorpora el rodillo negro, especie de caucho, goma. Goma invertida puesto que está inscrita en el cuerpo del delito, o pollón máquina. Y no es el pollón en sí mismo. No es lo que se incorpora: para más tarde, o acto reflejo. Sin dilación la hoja en blanco se añade con el ritmo cambiado. Se añade en sí misma, se rota, y rotor/ruido del empecinamiento, del inicio. Empezar, empecinarse, aturdido, loco por empezar, iniciarse en, acabar con el primer impulso, empezar por primera vez. Danza, baile, preritual. Siempre es la primera vez. Sea como sea lo sagrado que sea, lo sahárico que sea, lo evidente que sea. Tal vez debieras pensártelo mejor. Estoy indeciso. ¿Obturado? Alejado. Libre de manos. Se toca como un clavicordio. No lo mires tanto. Termina en vórtice. Los vórtices es la idea favorita por concentración: allí donde falte luz se intensifica dosificando en finísimo chorro inquieto vibratorio casi perpendicular por uno de sus lados, enfocando, atravesar, disminuir el espacio, aplicar el tiro visual, aplicarse apuntando, apuntando en la certeza. Son cosas muy parecidas, y muy distintas. Apuntando con el brazo las erratas los pelos como escarpias. Anotando citaciones envoltorio de la psicodelia bibliográfica, volumen, concentración, de nuevo lucecitas, aves aves pajarracos, alas, páginas enteras. Y después las citaciones se tachan se borran. A primera vista, un entremés. Entrecortado, ciego. Hacia dónde. Allí. Vórtice, asomarse, análisis de los vómitos. Loco por entrar. En su luz. En la luz. En la luz del mediodía. Siguiendo el trayecto. Pañuelo que sale de la ventanilla. Agita, agita. El hospital. La farmacia. Los cigarritos. Todo es parecido y nada lo es. En fin, aflojarse los cinturones, esperar instrucciones, advenedizo en país extranjero, nación que acoge, caverna ancestral recién pintada que acoge en su bazar de ruidos sordos, ojos como platos pero infectos, en la trastienda huesos, astucia infinita recién acoge. Recogimiento, situación espectral, fantasma, el tiro por la culata. No aciertas. No para de moverse. Empuja por allí. Cambia el estilo. Con la derecha. Cambia la mano. Dale palmas. Crece crece se libera. Se mueve, disocia, blanco, esputo blanco. Crema Basilea. Basileos, rey de roma. Basileos, rey, ponerse como un basilisco. Temprano pero tarde. Según la relación. Tengo los riñones molidos. Monarquía conjuntiva en los ojos. Acetil. Salicílico. Estirar piedras y riñones. Lanzarlo al catre. Lanzarla al catre. Es maravilloso. Antimonárquico. Por los siglos de los siglos, los años ochenta, comienza con una parida. Todo comienza por parida y por usurpación de cargos. Suplantación del neolítico. Del paleolítico sustancial, ético, institucional. ¿Qué cargos usurpa el estilo yan? ¿Y cuáles el estilo yin? ¿La filosofía es una psicología? Sí. Ejercicio acimut de sublimación. Y sobre todo Francia ¿no es una estilización? Sublimarlo supone corriente alterna. Electricidad por los polos. Desde Marinetti hasta Aragon. No poder ver las juntas, los remiendos. La escena de todo ello a rebosar. Griterío estructural. ¿El estudio estructural es una vociferia? El estudio estructural previsiblemente bajo los áspides de la dualidad avejentada, jubilarmente, secularmente aventajada y transmitida. No ardiendo en deseos sino simplemente postradete. Esa dualidad coercitiva admite ¡cómo no! al capitalismo y al humanismo; y otras formas, comunismo, socialismo, canibalismo. Al revés, comunismo y humanismo que conciernen otras maneras, capitalismo, socialismo, progresismo. ¡O por la tangente! Liberalismo sincrónico, humanismo personalista, o doctrinismo, sionismo o pervertido en literatura. ¿Cómo no ha de poder manifestar rechazo por ello? Mejora o empeora. Está igual. Cuántas veces. Las que haga falta. Religión y literatura. Confesión o texto. Voltaire o individualismo. O bien, Voltaire y colectivismo, sociedad. Iluminación, iluminismo, decoración. Decorativo, o estético, o pertinencia a cualquier expresionismo. Y todo deseo procede de la luz, sin más. Plano energético por pelotas. Mientras no se encienda un cirio. Te hacen pagar para ver cien retablos. Estructuralismo clerical. Por supuesto. Sollers ama la luz, el sol, el día y la vibración del día, ondas electromagnéticas, nappe, de ondas, mantel a cuadros recibiendo la información ordinaria vía solar. La rapidez de la luz. El agua es una tortuga. Mirando las cosas por el lado asiático. La atribución es lenta. La luz es la escena del azar por personajes, categorías, etc. El agua es paralela a la onda electromagnética de los cerebros. El agua que funde con la primavera. Recorrido que bulle, nacidos a cogollos. Grumos espaciales temporales carne. El agua inflama todo ello. Pero si se habla de espíritu se moja, se empapa, se emama, emascula, eunuco portativo, órgano positivo. Candela para dos o tres días. Emamar y empapar, ¿es lo mismo? No, pero se parece. El deseo y el cuerpo son disipaciones de la materia. Rápidas. Contractuales. A la velocidad de la luz tanto como a la velocidad del deseo. Cómo arreglárselas con algo que siempre se anticipa. Por ejemplo, he perdido el hilo de la conversación. Me lo puedes repetir. No. A cuento de qué. A cuento de quién. Soy princesa y un poco lerda. Yo soy rey y no uso florete. Flota de aviones, tanques, misiles. Las cosas civiles son rosarios, cuentas, cascabeles, gatitos que se oyen, por sus cascabeles los conocerás, rosario, procesión de supercosas pesadas, tales edificios, tales monumentos, se arrastran. Incluso el agua del río es más botánico, más acelerado. A los lados de un río nos dejamos matar. ¿Por la corriente? Por ejemplo, el juego de los abalorios. Libro que se recomienda a pesar de su parálisis. Sollers, es posible que la muerte ya se esté viviendo, pues todo pensamiento mata lo que se mueve por parálisis, es decir, ahoga, penetra el movimiento, lo impulsa como una bolsa de plástico llena de agua, incluso por corte metodológico del sistema nervioso. Lo que funciona acaba estropeándose. Se inventa el artilugio que funcione para desterrar (inmerecidamente) lo que siempre ha funcionado. Se muestra que el artilugio funciona por mero arbitraje de su tarjeta de presentación. Titulado, por ende secuestrado, la vista, la vista secuestrada, ¿se pide rescate? No, que yo sepa. ¿En qué quedamos? ¿Pensamos o no pensamos? Ni una ni la otra. Análisis del producto, más bien. El tiempo necesario para decidirse sobre uno u otro. Y al cabo aparecerá el infinitesimal subproducto, tercero en discordia, para descalificarlo todo. Gran supermercado. Estilismo. Profilactismo. Inducionismo. Para que algo tenga la pinta de funcionar pasar rápido las hojas de recalibrado. Lo que significa dos meses de garantía si la cosa no pita. A veces la oigo confesarse delante del secador de pelo. Eso es porque cree que adviene el cristo secante. Secante, rompiente, tajante, por la diestra es por la izquierda. Dijo Alguien A Mi Diestra. No. Alguien dijo: tengo dos izquierdas. Al revés: lo que funciona la filosofía lo define: no funciona. Es posible que no toda la filosofía. La filosofía tiene el deber de restituir los casos de función con los casos de disfunción. Una panda de operarios que proyecte la disfunción del cuadro heterogéneo de las cosas reales, realmente funcionales son tu padre y tu madre, una mierda. Y así hasta acabar con las dudas del carburador.
𡺓𡺔𡺕𡺖𡺗𡺘𡺙𡺚𡺛𡺜𡺝𡺞𡺟𡺠𡺡𡺢𡺣𡺤𡺥𡺦𡺧𡺨𡺩𡺪𡺫𡺬𡺭𡻒𡻓𡻔𡻖𡻗𡻘𡻘𡻙𡻚𡻛𡻜𡻝
miércoles, 11 de marzo de 2009
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