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lunes, 23 de febrero de 2009

Reus. Traxdata Ibérica, S.L. Cero Patatero.

Tengo una teoría: las personas. No poseo más que ésta de ahí mi desconcierto. Es posible, sin embargo, que afine. ¿Qué cosas son las personas? ¿Órganos, pasiones? Un conejo redondo como una esfera. Menuda monstruosidad de día reducido a problemas económicos (me crujen los huesos alma maynard: no es la mujer de mahler). Rodéate de personas dice el cuento sobre la cabeza y otras extremidades. Dice el cuento y tendrás el patíbulo de los fideos. Quiero decir de las ideas. No, quiero decir de la literatura, el patíbulo de la literatura. Una opinión: pero no hay tras ella una teoría eficaz. Academicismos no, ¡eh! ¿Por qué? Mezclar. Una cosa es la gangrena y otra bien distinta el vino mezclador, un cóctel en mero cáliz de aceite para coche o acicate para borlas anales. ¿Me entiendes pez? Las personas mejoran el aspecto de la literatura. Es un hecho. No está mal hecho. Formulario. La literatura en litera mejora de: editoriales francia editoriales prohecho conjuntivas a lara lara espanish logos del cinturón de reverrte gilipollas tres veces. Bueno, pues las editoriales en Francia son un problema. Galli Gallimard (¡oh mi buen Sollers!). Las editoriales españolas son una pesadilla, entre el sueño y la costilla. Un abismo por supuesto. Colorete en mis mejillas. Cuando no sé quién dijo que los mejillones habían mejorado de precio. Cuando no sé quién me dijo los pecios han aparecido como mejillones; era un magnífico botarate buzo con una inflamación de glúteo: salió a la superficie antes de tiempo. Podemos añadir dos cosas: la gente de la teoría o la teoría sobre la gente. No funcionan igual. La primera está desenchufada. La otra es un frigorífico. Frío y verde. Los franceses estilo morve, moi je dit, ¿por qué te conocí? Respaldo. Sobreseimiento. La pintura y la literatura. Un respaldo gigantesco que vi en una colonia monumental financiera. No hay porqué alarmarse. Entre nosotros apretemos. Aquí la confesión: dos tíos absolutamente en lo suyo básicamente en lo suyo, tengo entendido que el primero se llama Reus pero es sólo el apellido; aquí tenéis el móvil, os puede hacer falta, paga por no hacer nada, envidia, envidia 656380140, paga paga es cierto os ingresa en la cuenta que queráis sin hacer preguntas sin ningún requisito. Yo lo hice por proliteratura, en preliteratura. Estaba premenstruándome en literatura, estaba arrogándome de números por política-literatura. Merece tenerse en cuenta. Nombrar a alguién así no es una vergüenza. Coño, por empezar de cero, o trazar una primera o en una página en blanco. Por ejemplo, O O Ojalá una novela. Parto difícil pero Reus comadrona apenas visible, contable cero patateador es madre circunstancial de Sócrates el que no escribe, y Platón hábil se aprovecha. ¿Habéis visto a alguien superfino superinteligente vendiendo zapatos con una cifra paradigma dícese 600 euros mensuales por cuatro años? Sustraer zapatos. Sí. Ni zapatos ni patadas en el culo. Así de pelao. Llamad, llamad, 656380140. Alquiler, libros, recibos, en fin algo es algo. Resulta que un buen mecenas. Apenas le conozco por supuesto. Todo ello me recuerda al espíritu y a las ansias del goce estético. Cuando hay tiempo. Yo soy discretísimo, pero sinceramente poco audaz. Si apenas le conozco es el resultado de una ínsula estoica que como máxima medio estoica medio minoica aparece en un escolio prettyespinosista: no nos pongamos (medias para robar roorobabbaar) a medias financieramente el órgano de las manos. Sabemos que la mano no es el órgano del paladar. Esto sabe mal o es de muy mal gusto, señor golfista. ¿La cosa se aclara? Ayer salió el perrazo del veterinario. No le cambiaron el nombre por pura ascética. Bueno, pues peor que un baño turco en la penumbra.

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