Como el ala de estambre (la muerte), el tabique membranoso que llamamos velo del paladar fijado en su borde superior en el límite de la bóveda, flota libremente, en su borde inferior, sobre la base de la lengua.
Estos dos bordes laterales (es un cuadrilátero) se llaman 'pilares'. En medio del borde flotante, en la entrada del gaznate pende el apéndice carnoso de la campanilla, como un pequeño grano de uva. El texto es escupido. Como un discurso cuyas unidades se moldearan a modo de un excremento, de una secreción. Y puesto que se trata de un gesto glótico, trabajo propio de la lengua, el elemento es la saliva que también pega las unidades las unas con las otras. La asociación es una especie de contigüidad pegajosa (gl-gluante, para Glas), nunca un razonamiento o una llamada simbólica. La pega del azar (la glu de...: pega de pegajoso, cola, sustancia viscosa)
Y he aquí que se me cae la baba, soy
una bella persona, cuando
el hombre guillermosecundario
puja y suda felicidad
a chorros, al dar lustre al calzado
de su pequeña de tres años.
Engállase el barbado y frota un lado.
La niña en tanto pónese el índice
en la lengua que empieza a deletrear
los enredos de enredos de los enredos,
y unta el otro zapato, a escondidas,
con un poco de saliba y tierra,
pero con un poquito
no má-
.s.
...llamada Pirámide, y sobre el punto, en el que convergen cuatro de los cinco ejes, el señor de la gimnasia improvisa un ejercicio (podríamos decir equilibrista y zaratustriano) que no le favorece en nada una especie de malla ajustada a lo largo y ancho de su cuerpo tipo de jarrón florido para ornamentar con arietes punteados y gomillas elásticas tipo de jarrón florido surgen tipo de flores podridas tipos de tallos increíblemente flexibles sujetos a pinzas de coser sujetos a soportes domésticos y en la punta de la sujeta una goma y en el extremo más oriental una mosca barruntando absorviendo miel de envolventes aéreos que han ido surgiendo del empavesado calzado de los emigrantes en París, eso es, una mosca morruda, caballuna.
Penetra en la maría ecuménica.
Oh, sangabriel, has que conciba el alma,
el sin luz amor, el sin cielo,
lo más piedra, lo más nada,
hasta la ilusión monarca.
Escapo de una finta, peluza a peluza.
Un proyectil que no sé dónde irá a caer.
Incertidumbre. Tramonto. Cervical coyuntura.
Chasquido de moscón que muere
a mitad de su vuelo y cae a tierra.
¿Qué dice ahora Newton?
Pero, naturalmente, vosotros sois hijos.
Incertidumbre. Talones que no giran.
Carilla en nudo, fabrida
cinco espinas por un lado
y cinco por el otro: Chit! Ya sale.
Bolsas de agua y cálculos de riñón; flujo de cabellos, flujo de baba, flujo de esperma, de mierda o de orina producido por objetos parciales...
¡Señora! ¡Apártese! ¡Coño!
¡Encima de que se lo comen a uno sin contemplaciones lo escupen a uno, también sin contemplaciones, abocado a una tierra de nadie que comete la tontería de dejarme hacer: ir y venir en sucesivas revueltas! Puesto que mi tiempo es toda su digestión. Sin embargo a los libros malos les ocurre como a las malas digestiones en general, el sistema general de las malas digestiones, el proceso eterno de lectura de las malas digestiones, caca, caca.
Ella misma está hecha para eructar, ella no caga pero ennegrece el material, o lo envuelve con una sustancia que a las mujeres también les gusta catar como el polvo matinal, una pátina antigua que ha dado lugar a diversas consideraciones femeninas (luego, y a lo largo de toda la historia de la humanidá, con respeto o con cierta suavidad, como si ya la humanidá se enterase de algo).
Un libro que encuentro casi con el esfuerzo de los ojos entornados en un momento en el que los ojos están cerrados, y luego se vuelven a abrir, y el libro está allí delante mudando su primera letra o su primera sílaba como una vedette intocable en la distancia.
La vedette, que en cierta manera, cómo se masturba y ahueca tanto como pueda esperarse.
'aléa' tantos gajes del oficio, gajos de mosca, o incertidumbre de dónde irá a caer ella, al margen de los newtones, y ahí donde caiga, si hace sentido, como los primeros zapatos en tierra de nadie, al margen del hogar de la guerra y las domésticas trincheras, y los innúmeros desiertos satánicos de Gilles Deleuze o las cerebraciones de un perverso, al margen de todo ello, inmerso pero no demostrado en cuadrilátero, sobre la caverna del cadáver, testuz invertida, glosolalia onomatopéyica de un giro de calavera, exacto jarrón que cubre de primavera el exterior de su reino, debido a la fronteriza guerra, que lo permuta en vocerío o índigo de Miró, Picasso, magnífico Kandinsky o arquéologo Millares (los títulos de sus obras, Personaje caído, Neanderthalio, Antropofauna, Artefacto para la paz, Sarcófago para un personaje feudal, Excavación: abrir todas las brechas posibles en el interior de una casa, junto a un esqueleto envuelto en trapos de H2O, o un material tan humilde como la arpillera) produce
sentido, y el progreso se ritma por pequeñas sacudidas, aferramientos y succiones, placaje - en todos los sentidos - y penetración deslizante (gl-glissante). En la embocadura o a lo largo de la columna.
Al igual que en el diario de un ladrón, sale, procede la Guyane, se expresa como una salida de Guyane ('Esta región de mí mismo, La Guyane'), la gl empieza a eyacular, chorrear, gotear, supurar: fuera de la boca o de la 'cola', tranca, y por qué no, de la sansimoníaca pasividad, de la justicia de los hombres de altura, jugadores de baloncesto, en una o en otra medida, del estilita stilitano, del tubo de vaselina del esófago del lactante. Esperma, saliva, moco, baba cuajada, lágrimas de leche, espuma de vómito, todas esas sustancias pesadas y blancas van a desparramarse las unas en las otras, aglutinarse, aglomerarse, estirarse en los bordes de las figuras y pasar por todos los canales.
Si no, preguntar a cada uno de esos jugadores sudados, envueltos en baba, hacerles ver que tienen los días contados, anatomía dórica que se derrumba...
Y el escupitajo donde se enviscaría el mástil deslizante, se transforma muy deprisa, la pluma está húmeda en una cola resinosa muy fluida. Y lo mismo sin tener que forzar, un tubo de vaselina gomosa. Etc, y bravo por Derrida.
Invito a los (como una parentela) // aparato fonador // coños, suelten flores // hablen tan bien // perfección de la glotis del ave // o del pájaro cantor // tanto como para incluirla en la música de Messiaen // si en realidad en el torrente vocal, al discurso, eso es, oración fúnebre, tanto como chorro excremental. Apearse de todas las prótesis y exhibir muñones // mejorar las teorías escépticas o producir un laberinto de nombres // cuyo nombre quede más arriba genealogía de santurrones hepáticos // elevarse y elevar el propio nombre en nombre propio // airear la diferencia la posición de agujeros y trampas ornamentales de toda masculinidad, virilidad, diferencia de diferencia y aparentarse femenino en lo femenino, domesticar la verga, gusano temperamental, malla del torrente sanguíneo // agua sucia // charco // rana sapo // toro argumental, confidencial // buey maxilar // esperanza de Vallejo/bicardiaca
por ejemplo, estría urente abracadabra civil
y sin hacia cabecee el exergo
el barrio a medias
Vallejo puede definir un libro abierto tal que así:
vusco volvvver de golpe el golpe.
Sus dos hojas anchas, su válvula
que se abre en suculenta recepción
de multiplicando a multiplicador
su condición excelente para el placer,
todo avía verdad
Por eso saliba con b
Tanto como ella salida en B, en guión B, sobre la B de la A
Ese hombre mostachoso. Sol,
herrada su única rueda, quinta y perfecta,
y desde ella para arriba.
Bulla de botones de bragueta,
libres,
bulla que reprende A vertical subordinada.
El desagüe jurídico.
Animales de corral que campean alrededor de un sansimón que desmiga-enteras-barras-de-pan (hoy vienes /viernes/ apenas me he levantado el establo está divinamente meado y excrementido por la vaca inocente y el inocente asno y el gallo inocente) Todos inocentes menos el que mastica brasas. Tan alto es. No quiero perder la ocasión de una buena parrafada (ovación, ovario), junto a mi hija, la pequeña, la que se enamora cuando abro la boca. La suelo dejar mear en el instante preciso como si yo sintiera que eyaculara. Y en un tono despectivo (hacerlo notar, escribirlo, mi propio CÁLAMO) refiero en mi lenguaje de lengua su charquito de charco. Es lo único ciertamente paralelo para que se enamore, casi babeando o conjuntando ambas sustancias, coyuntándolas, ayuntando dos inmensos bueyes medioexistenciales, dos frutos al margen de los jardines adánicos [que no van a poder ser madurados al sol], sino a la sombra de la más alta columna [en el cual un estilita hacendado] reanima la carne de su prótesis [a ojos de la niñita] [trepadora]
Me gustaría que fuera de esos animales que por alguna razón metabólica le costase tanto insufrible trabajo montar, trepar, abrazada/coagulada a cada instante/inmersa en otro/deseando el glande/cabeza de una regañina hiperacional // con toda su cola estela vigorosa religiosidad
trabajo trepar en torno a un trabajo objeto libre desatomizado o prótesis de natural autonomía
de la más alta SITTLICHKEIT pecaminosa espiritual horda femenina oral
𡺓𡺔𡺕𡺖𡺗𡺘𡺙𡺚𡺛𡺜𡺝𡺞𡺟𡺠𡺡𡺢𡺣𡺤𡺥𡺦𡺧𡺨𡺩𡺪𡺫𡺬𡺭𡻒𡻓𡻔𡻖𡻗𡻘𡻘𡻙𡻚𡻛𡻜𡻝
jueves, 16 de abril de 2009
Gló gló o Glogló (cálamo, stylo, pilón) ii
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