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jueves, 9 de abril de 2009

La dotación y la donación. Economía doméstica

Todo lo dotado parece atribución extranjera. Una cierta divisa. Nada más ridículo que la paz interior. Inmersión en el vacío, o contemplación de la naturaleza. Si al menos la naturaleza fuera mínimamente coherente. En un lapsus de tiempo prolongado por suerte y empíricamente invisible. Si al menos el judío no fuera un ser infinito en el sufrimiento. Si al menos el deportista no fuera un ser desprovisto de entrañas. Golpes radicales que favorecen la marginación, la contradicción. Si al menos la apetencia, la feria y la juerga tuvieran otros modos, modalidades, otros colores, casas, records, otros coches, vehículos, marcas, destinos. Buscar relativamente donaciones filantrópicas, concretas, que pudieran asimilarse con esperanza; y partiendo de un buen hacer, o de una secreta intención, reducido ocultamente a una gloria tal vez de un par de minutos en espasmos y convulsiones.

Todo aquello que bajo el sol sufre. O se divierte, expectora, traslada en mudanza, operarios del tamaño de un oso. Cabaña en la orilla de un lago, muy profundo, insondable, maese se divierte troceando un pollo, sulfatando un rincón del huerto, manipulando leña, o a la mujer solícita que lleva un par de pañales en el bolso. Entonces ¿por qué no quebrar una línea evolutiva? ¿Por qué no transgredir una dotación? La dotación insoluble que reza el presidente de una república; donación impúdica. Donación púdica de los estamentos públicos y privados. Dotación soluble. Los problemas de Plinio y Demóstenes. En un par de ensayos líneas inconvergentes, improbables, infructuosas, de un lado a otro; luego se juntan por discreción, en pareja, una especie de lío en la cabeza, confusión y desorientación en las reglas; cada palabra como un par de barcazas, orillas opuestas, y un tranquilo fluir. Cada par de barcazas lleva una palabra casi alemana, caso español, indecible francés, espectograma inglés, lujuria italiana, naciones, nociones, categorías, aristóteles-mástil. Dos ligaduras de trompas en veinte siglos. Empíricamente invisible. Decíamos entonces que la dotación debe profundizar en el individuo. Por ejemplo, el lenguaje, para que no salga por la tangente, y opere en su reserva natural, infringe normas, un cierto y patético sufrimiento que nos impulsa a domeñarla desde un primer momento. Para que no haya dudas y no sea el caso comprobamos cada una de sus operaciones, primero en soledad, y es suficiente. Sobre todo si ocultamos que pasamos de una cierta lengua muerta muy muerta a otra que vive pataleando. Es el caso de un cartesiano modo de improvisación sobre notas de Suárez, por ejemplo. Es el caso de un Leibniz expresando la centrifugadora santa Teresa. Una total lógica y una total conciencia de autoayuda y autoestimulación en donde resulta tan difícil destacar si son momentos de la dotación o de la donación. Denonados esfuerzos de superiores instintos, intuiciones, contracciones, y convulsiones. Preguntar al sistema nervioso.

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