Veamos ahora el otro tipo de balbuceo, éste más directamente sintáctico, y que produce efectos de ritornello:
Los pájaros blancos los pájaros los pájaros blancos en las altas las más altas ramas los pájaros blancos los pájaros los pájaros blancos en las más altas ramas a lo alto enseguida desaparecían de repente volvían.
las alas blancas de los pájaros blancos en las más altas ramas verdes las alas blancas en el viento las alas blancas en las más altas ramas verde a lo alto las más altas los pájaros.
(Nota: O. Cadiot, Futur, ancien, fugitif, op. cit. p. 134.)
En este segundo ejemplo, el sentido está atascado a causa de unas conexiones deficientes entre las combinatorias semánticas posibles: la repetición de varios sintagmas – “los pájaros blancos”, “las más altas ramas” – y de palabras aisladas – “los pájaros”, “las altas” – produce un efecto de superposición o delante-atrás. Cuando el balbuceo “provoca la huida” de la lengua en una modulación infinita (nota: G. Deleuze, Critique et clinique, op. cit., p. 138.), el sentido como estructura diacrónica se vuelve imposible y subsiste solamente como indecisión fundamental (como una estructura virtual) que funciona de una manera rizomática, es decir, en cuanto que conecta las diferentes series en vez de subsumir el sentido y las relaciones asociándolas a partir de un centro trascendente: “alas”, “pájaros”, “viento”. Se crea un agenciamiento entre estas cuatro entidades impersonales formando a su vez un devenir particular: un devenir-alto/blanco/en las ramas que designa antes que nada un territorio y los afectos que aquél produce.
Es importante mostrar que este balbuceo funciona en el devenir-pájaro como el lenguaje capaz de acaparar, arrastrar, dominar a Robinson, de igual modo al devenir pájaro: el devenir-sonido, el devenir-imperceptible (nota: Ver el dossier sobre Cadiot en Java nº 13, été 1995 – L’Inacceptable légèreté d’Olivier Cadiot, y especialmente la carta de J.Sivan dirigida a Cadiot titulada “Cadioiseaux” et la respuesta de éste intitulada “Cadioiseux”; juego de palabras: la primera Cadiot-pájaro, y la segunda, la réplica, Cadiot-ocioso.) En la isla desierta, una posible escapatoria sería, en efecto, el cielo. Robinson es antes que ninguna otra cosa un observador – “Había construido una plataforma para observar a los pájaros más cerca del cielo entre las ramas.” (Nota: O. Cadiot, Futur, ancien, fugitif, op. cit., p. 133.). Inmediatamente, deja que su cuerpo y el del pájaro se penetren mutuamente:
Sí, aquello son pájaros ahora
[hermano&hermana]
convertidos en pájaros
ahora tan altos
[…]
Ya no puedes hablar
ahora
¿Quién habla?
alias-pájaro
hablándole
al cielo
[…]
son pájaros
sí – todos
in árboles amados
Ah!
ah pero ya no podré hablarles
ah pero ya no podré hablarles
No
cuerpo en vuelo
vocales en el pico
dibujos en el aire
sobreentendido: no es para ti.
(Nota: Ibid., p. 195-196.)
Hablando con su psiquiatra menciona su pasión por los pájaros:
Ah claro, los pájaros. La idea me vino al consagrarme completamente: nidificación, canto, hábitos, gustos, amores (paradas nupciales, defensa de la familia, etc.) Por qué razón sino este viaje que ha sido primero de estudio antes de que se produjera la catástrofe que usted ya conoce, el naufragio, etc. y el sistema de canciones.
(Nota: Ibid., p. 184.)
Robinson no cree en realidad que se ha convertido en un pájaro, pero una mezcla entre su condición y la del pájaro está desarrollándose:
Así pues: si se han
(Nota: Ibidem., p.197.)
En lugar de descompensación psicótica (“nunca he dicho que quisiera
más bien como un encuentro entre dos reinos, un cortocircuito, una captura de código donde cada uno se de-territorializa […] La escritura se conjuga siempre con cualquier cosa que sea su propio devenir. […] No es por imitación sino por conjunción. El escritor se deja ahondar en lo más profundo, un devenir-no-escritor.
(Nota: G. Deleuze et C. Parnet, Dialogues, op. cit., p.55-56.)
Este devenir-animal se realiza como la asíntota del acto de escritura:
Se escribe siempre para los animales […] Nos remitimos al animal en el hombre. Esto no quiere decir escribir acerca de mi perro, mi gato, mi caballo o de mi animal preferido. Tampoco quiere decir que los animales se pongan a hablar. Lo que quiere decir es: escribir como la línea esbozada por una rata en movimiento, o cuando arquea su cola, escribir como el pájaro cuando emite un sonido, como el felino cuando se desplaza, o bien cuando duerme pesadamente. […] Simplemente no sabéis en qué animal os estáis convirtiendo, y sobre todo qué es lo que deviene en vosotros, la Cosa o la Entidad de Lovecraft, el Innombrable, “la bestia intelectual”, tanto menos intelectual como que escribe con las pezuñas, con el ojo tuerto, con las antenas y las mandíbulas, ausencia de rostro, todo una rebelión oculta en vuestro interior persiguiendo qué, ¿una apariencia por arte de magia?
(Nota: Ibid., p. 90-91.)
En mínima progresión en su tensión hacia el cielo indeterminado, este devenir-animal llega también en unión con el árbol:
cómo este árbol levanta sus ramas muy rectas […] Bosque que levanta ramas y lianas o hiedra o flores que se ensortijan a lo largo del tronco de un árbol de un arbusto y que se extiende como una especie de brazo este árbol levanta sus ramas muy rectas cortar una rama de roble de laurel, de un grosellero la rama se rompió sobre él el pájaro saltaba de rama en rama como la circulación de un sujeto a otro sin pararse en ninguno agarrarse a las circunstancias inútiles de un sujeto o desatender el fondo permanecer en un estado de incertidumbre mantenerse en el centro de la vida de cada cual […] ignorar en qué nos convertiremos, etc. Ignorar.
(Nota: O. Cadiot, Futur, ancien, fugitif, op. cit., p.91-92.)
Como el puro movimiento, puro verbo (“levantar”, “ensortijarse”, “extenderse”), la identidad deviene una serie indeterminada de conjunciones (“ramas o lianas o hiedras o flores”) o la activación de predicados (“de un árbol de un arbusto”, “una rama de roble de laurel de un grosellero”), pura continuación (“el pájaro saltaba de rama en rama como la circulación de un sujeto a otro sin pararse en ninguno”) dando lugar a una superficie de signos (“desatender el fondo”, un rizoma (“permanecer en un estado de incertidumbre mantenerse en el centro de la vida de cada cual”) al otro lado de toda conciencia o de todo conocimiento objetivo (“ignorar en qué nos convertiremos, etc. Ignorar”).
Quisiera plantear el hecho de que este devenir-pájaro y la territorialización del cual emana – el pasaje de la tierra, del suelo de la isla, hacia el cielo a través de los árboles y “sus más altas ramas” – constituyen un ritornello en lo que este último, escriben Deleuze y Guattari, tiene “en un sentido general, […] todo un conjunto de materias de expresión que traza un territorio, y que se desarrolla en motivos territoriales.” (Nota: G. Deleuze et F. Guattari, Mille plateaux, op. cit., p. 397.) Concretamente, el ritornello es la reiteración de un elemento sintáctico que mezcla o vuelve simultáneos los signos heterogéneos de un caos semiótico de tres maneras diferentes que pueden combinarse: primero estructura el caos por repetición (“punto frágil como centro” de un “inmenso agujero negro”: aquí, el pájaro como escapatoria al delirio insular); segundo “calma y estabiliza” el caos en la organización de una “presencia” (en el texto de Cadiot: “las más altas ramas del árbol”, lo más lejos posible de la condición insular); y por último, permite “injertar” una “escapatoria sobre esta presencia, fuera del agujero negro.” (Nota: Ibid., p.383.) El último de los tiempos en el caso que nos ocupa no tiene lugar, pues entiendo que en Futur, ancien, fugitif todo acaba en “Nada”:
Descompuesto. Hijo-de-pájaro en un campo amarillo. Mucho ruido y pocas nueces. Cuerpos lánguidos sobre hierbas ausentes. Una línea trazada sobre la marcha. Iba a decir enorme calor en el lugar donde por primera vez.
Ya lo he dicho sí nada ni un ruido. Silencio. Nada. Y después silencio silencio. Talala talala. Noche integral. Negro como antes. Así.
(Nota: O. Cadiot, Futur, ancien, fugitif, op. cit., p. 202.)
Falta todavía que en el ritornello “pájaro”, se produce un efecto de serialización que permite poner en relación los elementos de ordinario divergentes (Robinson el hombre, un pájaro, las ramas de un árbol), se produce un mixto que es arrebatado, agenciado, y al final, re-territorializado en la nada psíquica de la descompensación. Pero durante un tiempo del libro, a través el ritornello “pájaro”, existe realmente una situación paradójica donde “cada código está en un estado de trans-codificación o de transducción”. (Nota: G. Deleuze et F. Guattari, Mille Plateaux, op. cit., p. 384.) Se crea un ritmo en el modo “Desigual o Inconmensurable, siempre en trans-codificación”, que además asegura el “pasaje trans-codificado de un medio a otro”. El texto Futur, ancien, fugitif pone la entidad “Robinson” entre dos medios, o entre dos entre-medios, como entre dos aguas, entre dos horas, entre perro y lobo”. “Aterrizar, amerizar, despegar” dicen incluso Deleuze et Guattari. Las operaciones estilísticas del texto permiten a “un medio [servir] de base a otro, o al contrario de [establecerse] en otro, [de disiparse] o [de constituirse] en el otro”. (Ibid., p. 385.) En Critique et clinique, Deleuze precisa las condiciones en las cuales las intensificaciones lingüísticas tales como el balbuceo y el ritornello pueden terminar en silencio, la lengua es
inseparable de un fin, tiende hacia un límite que ya no es sintáctico o gramatical. […] Los dos aspectos se efectúan siguiendo una infinidad de tonalidades, pero siempre juntos: un límite del lenguaje que amplía todas las lenguas, una línea de variación o de modulación tensada que lleva a la lengua a ese límite. […] Cuando la lengua se dilata de esta manera tensa hacia el límite entonces balbucea, o murmura, tartamudea…, toda el lenguaje alcanza el límite que perfila el afuera y se enfrenta al silencio. Cuando la lengua se tensa de tal forma, entonces el lenguaje soporta una presión que lo lleva al silencio.
(Nota: G. Deleuze, Critique et clinique, op. cit., p. 141-142.)
Al término de este estudio se hace patente que Futur, ancien, fugitif logra agenciarse del tiempo y del espacio en una relación de re-des-territorialización recíproca a través de un tercer elemento: el balbuceo. Esta territorializacón cruzada comporta igualmente una fuga de la entidad “Robinson” en un devenir-pájaro, a través del ritornello. En estos diferentes balbuceos y ritornellos, la repetición puesta a trabajar en el texto de Cadiot dibuja una curva abstracta que inaugura al nivel de lo efectivo de las palabras/sonidos, en el que alcanza la superficie de lo efectual, más adelante, ocasionalmente, se sumerge bajo la superficie de lo virtual, hacia la descompensación psíquica. Se produce un efecto de rebote inmediato de los enunciados sobre la superficie plana del sentido (de lo efectual). La velocidad del balbuceo, su ritmo rayante, produce el efecto de una línea segmentada, perforada por trozos de ausencia, de pura negatividad: una horizontalidad porosa, inestable, perpetuamente en un proceso de reconfiguración en el enunciado.
En el monólogo esquizofrénico y balbuceante de Robinson, la isla desierta deviene un no-man’s-time, y el presente, un non-man’s-land – la insularidad se desborda en una indeterminación: verticalmente, por el cielo azul del devenir-pájaro y de su ritornello; y horizontalmente, en una archi-insularidad, insularidad al cuadrado, a la n potencia, en la que el sujeto como Robinson se des-territorializa en una serie de relaciones entre entitades o estados ellos mismos precarios a través de la repetición del balbuceo que lo agujerea todo a su paso, que perfora el plano del sentido, lo raya, lo estría. Como si, en definitiva, fuera éste el único medio de escapar, o de soportar, la insularidad. Esta archi-insularidad revelada, desterrada, por la perforadora lingüística inventada por Olivier Cadiot no es un emplazamiento o una localización sino una dimensión ontológica – lo virtual, el puro devenir.
𡺓𡺔𡺕𡺖𡺗𡺘𡺙𡺚𡺛𡺜𡺝𡺞𡺟𡺠𡺡𡺢𡺣𡺤𡺥𡺦𡺧𡺨𡺩𡺪𡺫𡺬𡺭𡻒𡻓𡻔𡻖𡻗𡻘𡻘𡻙𡻚𡻛𡻜𡻝
viernes, 15 de enero de 2010
Como una especie de lengua extranjera (artículo de Jerôme Game, y traducción de Rubén Polo), continuación: el ritornello, 2. Final.
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