Cuando un imbécil diga: no, no me cansaré de estar en contra de toda la absurda imaginería religiosa, cristiana, católica, sea lo que sea, y sea como sea; no me imagino la cara que pondrá cuando un miembro de su cortejo le mencione el caso de su hija en manos de un supuesto hijo de puta. Y el supuesto hijo de puta razonando parezca más frío y mordaz de lo que se esperaba. Ahora bien: parece que la oligofrenia sea un reclamo publicitario. En cuanto a las tradiciones algunos piensan que se basan aún en determinados juegos festivos regionales, provinciales, de rancio abolengo, virivolando en la polvareda de profundos estercoleros, sirviéndose de la piedra y del mulo, del pienso y del pongo, del huevo y del saco para falditas. Aquello que sin duda no tiene sky line. Por ejemplo, Sollers se enclava en el siglo XVIII; le parece muy sano y muy normal; y tiene condiciones para sentirse bien en ello. A placer. Pero el siglo XVIII no es tradición sino que es nuestra historia pasada. Así, sin más; yo no sé lo que es entonces la tradición. Y por supuesto que en el siglo XVIII, la tradición era también otra cosa. Otra cosa que no le concernía al siglo XVIII. La tradición parece algo sacado a colación en cuanto a su vejestorio ser. Lo otro es por consideración, un encomio a lo que progresa, y hace esfuerzo en todo para progresar. Sin duda, los padres y la renta familiar obligan a considerar progreso su importante dispendio. Con mucha razón mi padre al acostarme me decía siempre: ‘me cuestas más que un hijo tonto’. Lo cual no lo he podido demostrar nunca. Ni que fuera tonto, ni que tampoco le había costado tanto. Aunque la realidad fuese ésa y no otra, pudiera bien darse el caso contrario. Y si yo por inteligencia le hubiese devuelto lo que él consideraba oportuno, creo que por su edad, sesenta y siete años cuando murió, de eso hace ya casi treinta años, un rico y nutritivo caldito le hubiera bastado. Eso es lo que pasa cuando nacemos de la tradición y no del progreso. Evidentemente, existe toda una historia acerca de lo que yo considero que ocurrió cuando nací, y antes, cuando mis tres hermanas nacieron. Una historia especulativa completamente, que no tiene ciencia donde apoyarse, unos cuantos ruidos, unos cuantos gestos, a veces cierta aprobación por pura casualidad. Ni siquiera mi madre, que aun vive, realmente, por generación espontánea, reluce su insistente ‘qué hacía allí’, a mi edad, yo no sé, mi otra hermana, un poco más mayor, la cuarta hermana, mi madre, pero además por carácter, una hermana sin nombre, y lugar, como una bastarda, algo difícil de comprender. Yo sé que mi madre, o mi hermana bastarda, tuvo padres. No insistiré, abuelo y abuela. No insistiré. Mi padre es una cuestión de faldas en toda regla. Insisto en lo especulativo. Insisto en los implantes para hacerme comprender, o para que yo pueda comprender, insisto en mis propios implantes. Mi padre, nacido en Madrid, junto a unas cuantas mujeres en lugares en los que cuesta sacarle partido, beneficio. En cierto sentido, mi padre, apuesto mujeriego, caballero (nació en el 13). Capitán de aviación, parece ser. ¿En qué bando luchaba en la guerra? En uno y en otro, parece ser. ¡Y existe el documento que lo considera merecedor de la muerte por fusilamiento! Aunque todo esto, redactado de la manera más taquigráfica posible, se ciñe perfectamente al conocimiento taquigráfico que sobre él poseo. Sacar información es imposible. A menos que se haga una visita al reino de los muertos. Sesenta y ocho años cuando murió, hace treinta, y el menor de los hermanos (tiene un hermano todavía más pequeño). Yo tengo la última palabra por talento. Por talento puedo averiguar qué cosa fue el cero cero cero cero patatero, trágico favor de uno de los empleados actuales con los que me he encontrado, de alguna forma fui de nuevo interpretado, hace unos meses, cero patatero, origen muéstrate, cero patatero, cíñete a lo que queda. Transferencia, transferencia, digo yo. En el caso del empleado, transferencia. El sentido de mi existencia. Yo busco lo que me une al pasado. Y lo que me une al pasado es cierta comparecencia, en un lugar y hora, como el desembarco de Normandía, H. Anagrama, por supuesto. Día D, hora H. Anagrama. Basar mi origen en el anagrama DH. También el H de Sollers, que nada tiene que ver con la presente historia. Todo ello alude a una historia de guerra muy sencilla, a una historia de faldas muy sencilla, y a una historia que comienza con el cero. Triple sencillez. También: lucha, mujer, ¿ser qué? Mi padre buscó suerte en Barcelona, o simplemente se trasladó a Barcelona. Se articula de alguna forma. Es momento de recoserlo, de rellenar los huecos. ¡Pues jódete! ¿Regenta una gestoría? ¿En qué sentido ‘regenta’ una gestoría? Su pasado, su propio pasado, ¿qué sentido tiene su pasado? ¿Qué pudo obligarle a venir a Barcelona? El negocio de la gestoría. Regentar, y apropiarse ya muy gastado, por la experiencia, por los años. Pero eso es remendar el pasado. Volverse hacia el futuro no tiene sentido. Permíteme que después de todo pueda descansar. Yo quiero descansar, necesito descansar. Necesito operar al estilo de los vencidos o los fracasados. O necesito operar con el estilo de los ganadores. Supuesto que haya sido, por ejemplo, un ganador del sexo, un vencedor de las buenas costumbres por lo bajo, por lo subterráneo. Lo que se ha quedado sin condecorar, la vida no se lo ha dado. El espía exige una concentración mínima en lo que atañe a su formulario cotidiano, que la vida caótica persista en la otra, la común, la vida que pueda soportar la carga familiar, requisito donaciones, herencia, educación; él lo hace en forma de actor melodramático, o actor de segunda fila. Un crimen que se ha cometido y que se puede ocultar. Se puede ocultar, licencia para ocultar. Tampoco es tan grave. No hay nada grave. Incluso para qué ocultarlo, se puede decir. Pero se me ha olvidado. A mi padre se le olvidó la misión, la dispersión. Máquina. Máquina que empuja la leche por necedad. Por la necedad de una comedia. La misión. ¿Dónde está la misión aunque sólo fuera por necedad? La de no ser tonto. La de no costar un céntimo. Autónomo, sin dinero o con dinero, pero a la postre con dinero para seguir por los mismos derroteros: no ser carga, no ser queja ni dispendio. Sobre todo para terceras personas. Cero pero no patatero. Cero y limonero, o agrio, o impersonal, o indiferente, o envuelto en riqueza, oro, oropel, oriflamas, rodearse de las llamas de lo que se enchufa y explota. Eso es significante. Arreglar y subsanar, restituir, suplantar. Yo me enchufé a un libro no muy temprano. Pero llevaba, en cambio, un estilo de vida realmente snob. Mi padre murió. Yo tenía catorce años (ahora tengo cuarenta y dos). Transferencia, transferencia, comunión, manierismo, exageración, hipo con miseria. No vi la miseria. No hay miseria, sin duda, por los objetos personales, por el nivel de vida, no hay miseria. El snobismo es una antología, una anfibología. Secante, cortante, tronchante, ironía, biserismo, pli pli, panta, panta. Sobre todo santa y Santa. Dos santas por el precio de una. ¿Dónde está la misión? Misión encomendada. No hay misión encomendada. Algo habría detrás de ese hombre sabio, sin barbas, pero sabio. ¿Sabio? Ojos grandes; ¿miro a quién? ¡Labios! ¿De qué os movéis? De un temblor, de un temblor ejecutivo, jurisdiccional, direccional, hacia allí, en el sentido inverso de las agujas del reloj. Hacia allí, pero ¿dónde? Cada uno exige una santa cena, un santo derroche por la amistad, la veneración, o el aniversario. Los hay que se ríen por el hombre muerto. Los hay que lloran comédia co-média, comediáticos. Corresponsálos, ónde? En su lugar de siempre. Tinaja con papel de hule envolvente. Enterramuertos circunflex. Alta gamma. Vérité. La Somme vérité. Veleidad. ¿Beldad? Chino-japonés. Arría o area o arrea o aria o airea o alitera, elude vestigios, vespasianos, baconianos, redomas y cabroncetes, once son trece, seis, número, útero, matriz, rejonear, eperon, subidito de tono, tonalidad y ejecución, son sonar sónar sonarstand, estándar, encabronada, misión, lesión, póstumo legionario, perigénesis, ¿dónde? …debajo de mis cuñas, de mis agujeros, trou, necesarios, ¿cuántos? …cientos y miles, ciervos y moles osos, oseznos del bosque, luchas por el bosque, por el tigio, litigio, placard sudado, sudadera, duradera, anticipación por estoque, escondido pluribus que es un pubis en realidad, estacionamiento entre poils del pubis del regional circunvalador de naciones, de sectas satánicas diabólicas, internautas, argonautas, en galeras, sopesando el remo, el cieno, el centenador, el centeno de a dos. Y también castillos y de nuevo bosques que miran castillos que miran troubadours de amores, orificios siempre de amores, penetrantes, húmedos como el musgo, y la seta alucinante, y las cuencas de incienso, y las cuencas para subsanar los errores, eones gramaticales, en los suburbiales centros en todas partes, carrefours, y otros de otras sístoles o índoles, neuróticas, palabra agradecida pleroma, desbordamiento, se rompe la bolsa de ropa, no hay bolsillos, no los puede haber, ni por un instante, nadie lo piensa, nadie lo remienda, el bolsillo, la poche milagrosa, once son trece, siempre, hay siempre alguien mejor que tú y que yo, en algún sitio, en algún trance, extático, solvente o disolvente, agraciado, en los cupones, en la lotería, en los encuentros, tú eres un furtivo engendro, una imagen de vaca tolón. Solón. Griego. Hay algo siempre mejor que nosotros, en algún lado, por alguna razón, sin ningún motivo, algo distinto, o igual, mejor que sea igual, igual a ése, ponme un millón. Un diccionario es mejor que tú. Organízate, desarróllate, oprime, saca jugo y provecho a las tetas de la gran vaca.
𡺓𡺔𡺕𡺖𡺗𡺘𡺙𡺚𡺛𡺜𡺝𡺞𡺟𡺠𡺡𡺢𡺣𡺤𡺥𡺦𡺧𡺨𡺩𡺪𡺫𡺬𡺭𡻒𡻓𡻔𡻖𡻗𡻘𡻘𡻙𡻚𡻛𡻜𡻝
viernes, 20 de marzo de 2009
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